
Aun recuerdo el primer instante en que te imagine,
te soñé de oscuro cabello y ojos profundos.
Abrazada a mi una noche,
terminando de leer un cuento, acostada en tu cama,
la cama que yo siempre desee a tu edad.
Te pareces tanto a mi, pero tienes rasgos de tu padre,
que aún no conozco o tal vez si.
Te imagino dulce, risueña,
honesta como mi madre y soñadora como yo,
escribiendo cuentos y dibujando flores por doquier,
con lápices de colores a tu lado y hojas en blanco para hechar a volar la imaginación.
Te amo desde hoy,
desde que empecé a imaginarte,
serás el único amor que se compare al que siento por mi madre.
Porque el amor de una madre a un hijo,
y el que sentimos nosotros por la mujer que nos dió la vida, es infinito.
Hoy fue el primer día en que imaginé de verdad ser madre,
ya no como una niña,
sino que sentí somo una mujer que espera el momento de tenerte en mis brazos,
el momento de ser TU madre,
esperarte en mi vientre o tal vez en el corazón, vientre de otra...
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